Un estudio desarrollado por investigadores vinculados a la Universidad Austral de Chile (UACh), Sede Puerto Montt, entregó nuevos antecedentes sobre cómo las plagas afectan el cultivo de Gracilaria chilensis (pelillo), una de las macroalgas de mayor importancia económica para la acuicultura nacional. La investigación fue liderada por el Dr. Pedro Murúa, director del Magíster en Medio Ambiente y Bioseguridad en Acuicultura de la UACh Sede Puerto Montt, docente de ingenria ambiental UACh e investigador del Laboratorio de Macroalgas y Ficopatología (FICOPAT), y contó con el trabajo de colaboradores David J. Patiño (UACh), Liliana Muñoz (ULA-MASH), Patricio R. de los Ríos Escalante (UCT) , Carolina Camus (ULA-MASH), y Carlos Stange (UACH-MASH), este último ingeniero ambiental UACh y actualmente estudiante del mismo programa de magíster de la Casa de Estudios.
El trabajo, titulado “Gracilaria chilensis farm setups are affected differentially by pest outbreaks in southern Chile” (“Las instalaciones de cultivo de Gracilaria chilensis se ven afectadas de manera diferencial por brotes de plagas en el sur de Chile”), se desarrolló en la Estación Botánica de la UACh en Maullín analizó cómo distintos sistemas de cultivo influyen en la aparición e intensidad de plagas epífitas, organismos que se desarrollan sobre las algas de cultivo y pueden afectar significativamente su crecimiento y productividad. Para ello, se realizó un experimento de campo multitemporal (5 estaciones del año consecutivas), evaluando el desempeño de cinco sistemas de cultivo durante ciclos de 12 semanas.
Entre los principales resultados, el estudio evidenció que la biomasa del pelillo presenta una fuerte variación estacional: alcanza su máximo desarrollo durante primavera, cuando las cargas de plagas son menores, y disminuye considerablemente en verano y otoño debido al aumento de organismos epífitos. Asimismo, se determinó que algunos sistemas de cultivo, particularmente las líneas largas intermareales y de poca profundidad, presentan una mayor susceptibilidad a estos brotes. Los investigadores también identificaron que ciertas especies de algas rojas epífitas generan proliferaciones intensas durante el verano, afectando directamente el rendimiento productivo. Además, observaron que los organismos herbívoros presentes en los sistemas evaluados no logran sincronizarse completamente con estos brotes, reduciendo su potencial como mecanismo natural de control biológico, lo que explicaría su gran abundancia.
A partir de estos resultados, el equipo propone implementar estrategias preventivas adaptadas a la estacionalidad, priorizando siembras en primavera, ciclos de cultivo más breves y ajustes en la profundidad de cultivo usando sistemas suspendidos (long-lines), medidas que podrían contribuir a disminuir el riesgo de plagas y mejorar la producción de pelillo en el sur de Chile.
El trabajo se desarrolla con fondos obtenidos con el proyecto “Characterization and bioBAnking of economically-relevant pestS and pathogens of pelillo (Gracilaria chilensis” Financiado desde la Global Seaweed Coalition (GSS), organismo internacional con su sede principal y secretariado en Roscoff, Bretaña (Francia), operando en conjunto con el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y la Maison de l’Océan en París. Además, se desarrolló dentro de la actividades del Núcleo Milenio para la Agronomía Marina del Holobionte Algal (MASH), dirigido por la Dra. Camus, y donde el Dr Murúa es investigador principal.

